julio 21, 2006

HOMOTEXTUS


Yo esperaba el aguacero de la intimidad.

Hundido en su tronar eléctrico
llenaba mis sentidos de horas,
capaces de irritar lo invisible.

Por extraña, me sacudí tu voz
de toda lengua textual.

Siempre queda la noche
donde la puso el delirio tenso de los significados
y en álabe de mi brazo signifiqué que estuvieras
tensa para mis manos.

Lo sagrado es ancho y deja que lo habiten tus dedos.
(se deja por tus dedos)

Qué no hice oculto en la delgada apariencia de lo simple,
porque no haga tu boca una intemperie conmigo.

Acaba el día
en un acto infecundo de fe partida sin nosotros,
el acecho de la resistencia no tiene cuerpos.

Yo esperaba el aguacero de la intimidad.

Siempre queda la noche
donde te puse el delirio.

2 comentarios:

poesía argentina dijo...

Bello, bello por todas partes.


Cloe

tiantanghuhu dijo...
Este blog ha sido eliminado por un administrador de blog.