febrero 03, 2012

Poema


No me trae el frío.
Por el borde, cerca del cabo
en que está sujeto tu silencio,
acampa, a modo de ceniza,
el ala sideral de la noche.

Yo no hice este otoño
en que aprendo a mirar
o a leer según me dejas
la tinta bruma de tu piel cerca.

Yo no hice estos pies que se alejan,
que se estiran en noches de polvareda.
La casa (tal vez tus ojos)
se anticipa a la verdad.

No hay llanto de brotar.
Todo es premura en mi memoria quieta.
La lluvia en tus hombros
es la rosa inexpugnable de los días

Daniel Battilana (Fulcro, edt, Cucaña 1997)

1 comentario:

Myriam dijo...

De todo mi gusto (que es bastante exigente porque puede que no sea extremadamente inteligente, sí percibo con meridiana sensibilidad lo bello). Tocaste diana Daniel. Es de una sutil belleza, aunque presiento que no te gusta demasiado esa palabra (sutil).