octubre 07, 2010

I
Aquí arriba
vive el prudente gorrión
eso es lo trabajoso
que lo nombren simple.

II
No la piedra del perdón
                que nadie arroja.
Abajo, donde estoy
gotea la dureza de los
que pusieron sus libros arriba
esperando se ateste mi encima de su arriba.
No su encima de mi abajo.

D. Battilana

Ana bellamente

Ana bellamente
en ella está
la obra de insistir
insistir por sí acaso
Sumida en su boca
conmigo se hace primordial
Abrimos los ojos juntos
luz que habitan estos pibes
¿o voy a decir que trajimos hijos a este baldío iluminado por un sol?
Ni revelaré el fundido de inmundicias
que ella alambicó  con el secreto que le di
Establecido el tetradiálogo familiar
la casa es la mesa.
Si existiera una sola palabra entre nosotros
ella la apagaría
imagino con qué
La pieza es el amor
hecho de tierra busca tierra
no puedo ser amoroso en la pulcritud
este es mi lugar en la casa
donde te elijo un nombre
entre los espesores inauditos
que le opones a mis sacudimientos
A qué engañan entonces
esas palabras que escogiste para mí
en el momento pronto
que querías cerca.
Si es todo Ana bellamente
que ahítos de la noche
habitamos una felicidad.


D. Battilana ("Homotextus")
No hay nada que mi mano no haya tocado.
Y ¿Qué no es mi mano, que ha tocado?

D. Battilana

septiembre 03, 2010

Me visita la profundidad
y la recibo
vestido de inútil.


Daniel Battilana

De noche los pobres

hacen más pobres.

De día los ricos

hacen más pobres.

No hay dónde ni con qué

los poetas hagamos poetas.

Daniel Battilana.

Para evitar la transparencia, tinta.

Para lograr la transparencia, más tinta.

Para olvidar, beber tinta.

Daniel Battilana.

"La humildad, es la tiranía de lo simple" 

Daniel Battilana 

agosto 25, 2010

A Elk Ebl Filosi, que todo lo puede.

 

 

BAREMO de amistad

 

Un emplasto lunar, fibras de peyundí,

agua de consuela, agüita caldeada del centro de la tierra,

fugitiva al cielo, papel de librito, barbitas de maíz de sueñera, de reposo.

Filamentos de estramonio herido al fuego con blanco de cal sedienta, su engrudo de mandioca fétida.

Hilos para sujetar,

papeles para sujetar ojos

tinta para sujetar palabras.

 

Hijos para sujetar el tiempo.

 

Lo huidizo en los amigos se sostiene solo

Lo que escapa de la forma es el abismo o su retraso.

 

Plumas para sujetar

el pavoneo de la mente.

 

Agotamos la nada en la deriva y los

centavos encolumnados nos alcanzan para la laguna de ICHILOTL

 

La X reluciente en la tijera abierta y su secreto cerrado de mujer.

Tinta palmera de lentitud.

Gotas para poder un día saciar lo que gotas pueden una noche morir escritas.

 

El peldaño esmerilado de COCOVEN AZAR

El desierto de IZA-AN-AZOT renombrados e inexactos

El POPOL-VUH en la identidad tendido de pared.

La epopeya aislada del querer

se resiste antigua con las cartulinas de la celebración.

Emplasto, quejumbre.

 

Apartarse al ojo insoportable de la luz.

 

Daniel Battilana Inédito (Baremo)

julio 23, 2010

La esperanza de perfección inmoviliza.

 

Fundemos lo breve

hecho del reparto humano

de la prolijidad más posible.

 

El órgano plano

mis ojos que se llevaron tantos cuerpos

bordes que me sostienen.

 

Vistamos la piel

que nos retira de la mirada incompleta

que sólo nos ausenta

hasta que partamos.

 

La moneda herida de no poder quedar

fijado en los rituales que regeneran,

leer en los días el miramiento

que la solitaria escama protege del riesgo

de someter el tiempo a los deseos.

 

La masa heroica

que no pudo engañar el corazón.

 

 

Daniel Battilana (Inédito)

BAREMO, epigrama estirado.

Hay personas en la sangre, cálamos, naufragios privados;
decesos privados;  vírgenes de lirismo, balsas ancladas en el aire,
entierros en el aire, balas fusiladas. Monstruos secos.

Hay peces hundidos.

Damas espantadas en los orinales ferroviarios;
Hay mudanzas sexuales, matanzas oníricas,
realismo apaciguado.


Hay damas para todos los poetas y el ajedrez del hombre para que sufran.

Algunos aligerados que me detestan antes de leerme, prefiero el después,
Los que ponen la tradición delante de su obra y para lo tuyo no hay cima.

El pobre Goliat que buscando a su familia tropieza con la honda de un asesino.
Hércules un genocida encubierto  ¿Quién mata antes de tirar?.
El Polifemo adolescente estrenando cueva, el ojo que nadie quiere ser.

El ojo al que nadie quiere asomarse.

La ingratitud a la que los invito, instigandolos a la resignificación afrancesada
No los invito a matear para no prestar libros.

Lo bueno, relleno de alegorías como mis deseos…

Están los como yo, que hacemos de lo público un serio
y reñimos con nuestra mente privada, está lo serio que nos hace confiables
entre los astutos municipales.

Estas vos hecha de todo, cometiendo lo peor: ostentando tu misericordia.
Mi oficio exageradamente humano de hacerme el malo cuando escribo.
Mi madre que esconde el secreto de mi astucia con sus bosques de risa.
Mi padre con quien murió la mirada antigua de lo poco.
Esta la sandía de estío para mis hijos.

La bandera piadosa de la piel cerca.

La cucaña del tiempo. El tiempo, que lo persuade todo.

Afiebrados anclados a la palabra raza, palabra que no existe.
Istmos étnicos, alicorados y bebedores enmascarados con el vino civilizador.
El razonsimio de los que usan discriminar por segregar; el INADI
que no sabe dónde esconder el oscuro universo… Todos los que me niegan
la tregua del olvido.
Aquellos de más acá, beneficiados por no dejar discriminar.

Hay lechos impregnados de jamás.

Un Chaco una Cordillera
Hay una Pampa ajena sujetada con alambre importado
Un minero apretado hurgando la meta, cavando su fosa.
Para un salar de voces, máscaras trastornadas de consciencia.
Una espalda brusca, un remache asalariado.
El tal vez del poema social, poema abusado de corrección.
Está lo social aniquilado de importantes.
Están los dormilones que contagian a sus lectores.

Hay un tipo que se grita, se cree el otro.

Tengo un escudo de ceniza, reposa al costado de eso que no cesa.
¿Seré una planta breve al costado de la lluvia?
¿Seré del que me riegue?

Qué rompo cuando busco una idea, ¿Me rompo?

Ay, de los que pretenden cruzar el río de un poema…
No puede nadar quien niega el agua prestada.

Hay un amigo cuyo rostro no me habla.
Intenta matar mi rostro de poema.

Sobran creyentes y adoradores de palabras; buscan indefinidamente la sombra buena.
Se sabrá de víctimas de lo fácil.

Hay egos autopropulsados hervidos en el cuenco de un ombligo.

Un juguete se rompe riéndose; cada cual rompe el suyo si lo tiene.
¿Me prestás tu juguete? ¿Te incluye mi poema?
Hay un tullido de carne, son frutas que nos padecen;
Un fabulador se apena del otro, veamos: se baja de su pena, se monta al otro.

Apenas un palo de agua hay, en la nuca del impostor.

Daniel Battilana

junio 29, 2010

El carozo

Ese gran hombre perdido o enseñado a perder.
Uno que enciende esperas como receta divina que salvara
del sin embargo a otro que confía demasiado en la medida de sus frases.
Se lo cubre si se lo quiere
otra vez se lo cubre si se lo quiso.
Trastornado yo, hacia qué pensaba en objetos de carne o aceptaba
la voz hermética del mineral.
Estas criaturas frecuentan las sugerencias
con ese cansancio del que aguarda un secreto en la punta de otro
Crían la miniatura
si les parece mucho el descontento hacen que fomentan.
Explicó ella, diciéndolo todo, el don del ello,
Apaciguada con empujones de carne hasta blanquearte el paladar
Enjuagarte solitaria las venas.
Uno que enciende esperas en sus agujeros minúsculos
Atrayendo para sí el monologo de la furia.

Entró a detestar con ráfagas de oficina
a comienzo de un armisticio circular
a hacerle un luego a esa tarde punzada
con alfileres de gorrión
infinidad o carne alineada
parasito que la bruta y llena de poemas ociosos
un goce se cernía donde no había nada: eso era obra,
cosa sin piel: eso es obra.
Este quien en su punta blande un hueso sideral empolla el deseo.
Para flotar hay que empujar
El agua ya está hundida
Hay que empujar hasta enfurecer la hendija en las palabras
Manosearles el fuselaje ventilarles la esperanza.
Es falso lo que murmura.
Y si queman los dioses los apagas con elocuencia
Las diosas son para un banquete de olores y frotaciones.
Hay relojes que no esperan
que se ponen tu cuerpo, te niegan el espesor de los objetos buenos.
Las cosas te quieren ¡eso es aspiración!
Un reló es un tímpano que escucha como le gritamos al tiempo.
Tímpano que no sabe, no duele, no dice.
Un reló es un cuerpo con indeciso y exacto Juntados para temblar
Esto es vida, con incomodidades, corchos,
anatemas y cordialidades paso el día recluido en un intelecto.

O es un faro mi reló
a milímetros de lo vencido.


Daniel Battilana 2010
Si llegaras hasta el fin de tu deseo
te prometo la memoria
allí donde un cuerpo hubo
un cuerpo para perecerlo
un cuerpo calcado de la tierra.


Daniel Battilana (inédito)

abril 05, 2010

Cuando nos rozamos
             aparece la palabra.




Daniel Battilana

marzo 11, 2010

La esperanza insoportable

Ciertas mejoras son
la esperanza insoportable.

Darte, decirte
qué es no creer en lo poco.

Estás al fin de cada hora y
no conoces la imagen cansada
que tú eras sin mí;
podía con algún arreglo
devolverte al extraño
rencor de todavía perderte
entre palabras rozadas para siempre.

La esperanza insoportable de lo mucho
se parece a cuando callas:
el verbo se descalza
para silenciarte.

Qué es no mirarte
si no sino de vanos o
grato vacío del secreto.

Tarde de nadie
muerde el muro
tendido de la prisa.

Alguien nada trata solo.

Un laurel miente
por nosotros
la hermosura.